Ahora que acaba el verano…

Ahora que termina el verano voy a comenzar mi primera entrada hablando de mi trabajo, como ya dije trabajo de cara al publico concretamente como administrativa de un hospital publico, estoy en varios departamentos dependiendo del turno que me toque,  el departamento de citas, otras en información, la centralita telefónica, etc. La verdad que en todos los sitios estoy de cara a la gente pero en unos, a veces, es más divertido que otros. Decir lo primero que la inmensa, pero inmensa mayoría de las personas no tiene ni pizca de educación, civismo, ni el más mínimo respeto hacia la persona que tiene enfrente que le esta gestionando lo que sea, o ayudando con algún problema. Lo quieren todo a la orden de ¡YA! Pero tanto en persona como por teléfono, en el momento que les dices NO… ¡arde Roma! te atacan sin esperar a que le des la explicación pertinente, algunas veces a mi o alguna de mis compañeras han llegado al insulto, si como suena.

Comenzare por el departamento de citaciones. Como decía ahora en época estival, que bien hablo… los pacientes de repente sanan, si como suena, sanan milagrosamente de todas sus dolencias, les baja el azúcar, colesterol, etc. hasta los que hacen rehabilitación se recuperan por arte de magia.

Yo entiendo que evidentemente a todos nos gusta irnos de vacaciones, yo añoro las mías, pero pienso que si uno tiene que hacerse controles de lo que sea, tienes que ir a tu revisión correspondiente. Si bien, estas medianamente en condiciones pues que se vayan a disfrutad, todos tenemos derecho pero antes… ¡cambiar las citas! Lo que no se puede hacer es irse y cuando regresan de repente todos tienen prisa porque están “malitos”, pero algunos muy mal. Tu le vuelves a citar esa consulta para dentro de cuatro o seis meses, porque se ha generado una demora y entonces se enfadan y algunos mucho. Algunas personas han llegado a amenazarme; “pues si me pasa algo tu eres la responsable”, yo… ¿responsable de que? de ser tu un irresponsable. Porque esa frase la usan sobre todo las embarazadas cuando se les pasan sus citas, y luego claro no cuadran las fechas que les corresponden, pero eso es otro capitulo aparte.

Vamos a ver no puedes pedir peras al olmo, la seguridad social tiene mucha lista de espera y tu encima añades más voluntariamente ¿qué quieres? un milagro, pues no. Yo opino que no puedes quejarte, si ya sabes que te vas, cambia la cita antes, anda que no hay opciones, con lo cuál no se ira tan lejos de tiempo. Deberían de  explicarles a la gente el  tiempo que se pierde cuando dejan pasar la cita ese tiempo se podría aprovechar para otras personas, ahora en verano hay una cantidad tremenda de consultas y pruebas de “no realizadas” impresionante.

Recuerdo a una señora el año pasado que vino a pedir cita en el mes de septiembre después de disfrutar de sus vacaciones, como debe ser. Se paso un buen rato relatándome porque no vino, con una voz angelical de persona mayor; “Hija es que me fui de crucero por los fiordos, que bonito es eso”, como si a mi me importara “Y luego me fui una semana a Benidorm, allí se esta tan bien hija como comprenderás no estaba, y ahora vengo del pueblo y me acorde de la cita, pero a ver para cuando me vas a dar, porque tengo unos dolores” Al oír esta última frase yo mire a la señora, perfectamente arreglada y con un color de cara de lo más saludable. Pensé no debe  estar muy mal cuando, según me estaba contando , había estado de pingo mes y medio, día arriba, día abajo. Cuando llego el momento de decirle;

-“Señora se le va para enero del año que viene”. Le cambio hasta la voz…

-“¡A no!… Tu me das para este mes o el que viene, tengo muchos dolores y no me encuentro nada bien. ¡Pero bueno que dices!” etc, etc.

La mujer se tiro un buen rato despotricando y levantando cada vez más la voz, por más que le intentaba  explicar que si  antes de irse la hubiera cambiado ahora no estaríamos así, nada ella no daba su brazo a torcer. Seguía gritando más el clásico;

-“Pero bueno que vergüenza…” Llego un momento que desconecte, le dí el primer día  disponible y se la puse en el mostrador, como vio que no conseguía nada me amenazo:

-“Pues  ire a atención al paciente o donde sea  para que me la adelante… pero bueno que te has creído, les diré que me das la cita cuando te da la gana” La dije que hiciera lo que ella creyera conveniente sin alterarme. Lo que no sabía la buena mujer es que tenemos que poner una nota del motivo por el que se cambia o se anula una cita, ya sea por porte del hospital o por el paciente. Pero vamos  que la dulce ancianita tenía una jeta de mucho cuidado.

Eso es lo habitual todos los veranos, vamos es norma  todo el año, pero en estos meses aumenta. Este año por ejemplo vino una madre muy alterada que había recibido un carta del hospital reprogramandole la cita de su hija y claro ella estaba de vacaciones, que porque no la habían llamado; “Vamos  no hubiese venido pero, tenían que llamar igualmente”. Yo me dije ¿y para que la vamos a llamar si no pensaba venir?  Le dí otra cita pero renfunfuño, por lo de la carta, el teléfono. Me puse a investigar, porque también hacemos labor de investigación, eso contando con que tenemos una bola de cristal para adivinar lo que piensa la persona que tenemos enfrente. Bueno el caso resulta que tenía la dirección mal, los teléfonos también, como narices quería que la avisaramos, se enfurruño mas por eso, le dije que si había cambiado de domicilio lo suyo sería que lo comunicara al hospital por si hacía falta ponerse en contacto con el paciente, como había sido el caso, su contestación fue:

-“¿Yo? Yo ya  lo cambie en el ayuntamiento el hospital debería saberlo, no tengo porque venir a decirlo”.

Y se quedo tan ancha, osea tú te cambias de domicilio, o de teléfono y automáticamente… ¡zas! aparece en el sistema que lo has hecho. Lo mejor fue que,  ya que estaba allí,   le volviera a dar  dos citas más de su hija pasadas, una  del mes de febrero y la otra de abril… toma ya. En ese momento quieres  decirles algo… pero… te tienes que morder la lengua.

También cuando citas a una persona, esa cita van en función de las fiestas del pueblo o de algún evento a parte del trabajo, claro esta. En el mes de junio tuve dos casos, de festejos varios, el primero fue una señora muy envarada;

-“Señora tal día a tal hora”. La mujer me miro muy seria, sin pestañear y sin mover un solo musculo de la cara.

-“NO… ese fin de semana son las fiestas en mi pueblo y me voy el viernes, y como comprenderás no  puedes darme ese día porque no  pienso venir”

¿Perdón? me dije… yo tengo que saber cuando son los festejos de tu pueblo… a claro es que se me olvido sacar la bola de cristal para saber la fecha de las fiestas de todos los pueblos de España, y claro saber también que tu te vas ese fin de semana… lo siento no me dí cuenta… manda narices. Ya no fue lo que dijo si no como lo dijo, altiva y con toda la razón del mundo, debo  poner a veces una cara tonto impresionante.

El otro fue un abuelo, esos yayos tan tiernos, dulces, tan llenos de sabiduría… y una leche algunos, son autenticas armas de destrucción masiva, son capaces de agotar la paciencia de un ser humano en cuestión de minutos. Pues este señor, le tenía que cuadrar las citas de él y de su mujer  con las fiestas de su pueblo, el de su mujer  y creo que recordar que algún evento festivo más, porque claro se iban a las fiestas y se estaban mínimo una semana, en cada lado,  casi nada vamos mínimo veinte minutos cuadrandole todo.

Los yayos… nuestros yayos. En invierno no quieren muy temprano porque hace frío, ni por la tarde porque oscurece antes. En verano no quieren muy tarde por la mañana, porque hace calor, a partir de la una  les salen los nietos del colegio, por la mañana temprano  los tienen que llevar, el día que hay rastro, si tienen cita directamente no aparecen. Semana santa ni tocarla, de mayo a junio los viajes de mayores,  junio la playa y de agosto a septiembre; “Ah hija esos meses no que estoy en mi pueblo”. Luego claro esta  a partir del puente de la constitución, en diciembre, tampoco,  “No que paso las navidades también  en el pueblo”. Vamos al cabo del año te quedas casi sin días para que vayan a una revisión. Menos mal que nos dan un margen en el mes octubre y noviembre… y con un poco de suerte enero… ¡UF!

Un lento comenzar…

Saludos mundo:

Este es mi primer blog, me convenció una buena amiga para hacerlo y, gracias a ella estoy aquí escribiendo mi primera entrada sobre mi vida, bueno más bien situaciones y anécdotas de mi vida. Como soy nueva en esto cometeré errores, espero que no sean muchos.

A ella le parece de lo más interesante mi trabajo y me pidió que escribiera sobre el, trabajo de cara al publico podéis imaginar la de historias que vivo a diario.  Por eso me deje embaucar en esta aventura, de hecho ella y su marido me han creado este blog.

Otros amigos, al enterarse de que tengo un blog, me pidieron que escribiera sobre los viajes y salidas que hacemos juntos, opiniones sobre los sitios que visitamos, criticas,  etc.  con lo cuál será un poco de todo. De momento nada más… dentro de poco comenzare…